Panzanella sin gluten (ensalada italiana de pan)

Andy Gildersleeve
Andy Gildersleeve

Puedes usar las verduras que quieras aquí. No escatimes en los tomates ni en la vinagreta de tomate fresco, ya que ambos ayudan a aportar líquido que se impregna en las migas de pan y ayuda a suavizarlas.

Prep. 10 min
·
Cocción 10 min
·
Temp. 400°F
·
Porciones 4
·
Dificultad Beginner

Instructions

13 steps
1

Precalienta el horno a 200°C (400°F).

2

Con las manos, desbarata tu pan de masa madre sin gluten sobrante en trozos pequeños del tamaño de un bocado.

3

Rocía los trozos con un poquito de aceite de oliva y hornea las migas de pan desgarrado en el horno hasta que estén tibias y ligeramente crujientes, unos seis minutos.

4

Mientras se hornean las migas, enjuaga las cebollas rebanadas con agua fría en un colador, luego escurre y seca con papel absorbente.

5

Agrega las cebollas rebanadas a un tazón con los pimientos cortados y las aceitunas negras rebanadas.

6

Agrega los tomates cortados a un tazón con la sal kosher y deja que los tomates reposen en el tazón durante unos cinco minutos.

7

Cuando las migas terminen de calentarse, sácalas del horno.

8

Escurre los tomates y agrégalos al tazón con las otras verduras.

9

Agrega las migas ligeramente tostadas y sazona todo con una pizca de sal kosher y pimienta negra recién molida.

10

Para la vinagreta de tomate, simplemente licúa el tomate Roma sin corazón con el aceite de oliva, la sal kosher, la pimienta negra y el vinagre de jerez.

11

Cuela el contenido por un colador fino y reserva la mezcla colada para usarla como tu vinagreta de tomate.

12

Divide las migas y las verduras entre platos o tazones.

13

Cubre cada porción con la vinagreta de tomate.

Step 13

Recipe Notes

Salar ligeramente los tomates cortados y dejarlos reposar en un tazón pequeño le da tiempo a la sal de penetrar en el tomate, y también ayuda a que los tomates suelten un poco de agua. Simplemente escurre el exceso de agua de los tomates salados antes de agregarlos a tu ensalada.

Me gusta enjuagar las cebollas cortadas, ya que ayuda a eliminar parte de los compuestos sulfurados que se forman en la superficie después de cortarlas. Esto les da un sabor más limpio y menos intenso que las hace más agradables de comer crudas: ¡prueba este truco y cuéntame qué te parece!

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