Pasta fresca sin gluten con pesto clásico
La pasta se ha amado durante siglos, nacida en Italia y moldeada por muchas culturas en el camino. El pesto, por su parte, viene de la costa soleada de Génova, donde la albahaca, el ajo, los piñones y el aceite de oliva se machacaban por primera vez hasta formar esa salsa verde brillante que todas las personas conocen hoy.
Júntalos y tendrás un plato que se siente atemporal pero infinitamente fresco.
Ahora imagina esa tradición reimaginada para hoy, con pasta sin gluten. En lugar de trigo, está hecha de harinas de arroz, maíz o quinoa, para que todas las personas puedan disfrutarla sin perderse la textura ni el sabor.
Bañada con pesto clásico, la pasta absorbe las notas ricas, de frutos secos y herbales, llevando el alma de Liguria en cada mordida.
Este plato cuenta una historia de cómo la comida evoluciona pero nunca pierde su corazón. Es más que una receta: es un recordatorio de que la tradición puede adaptarse y, a veces, el resultado sabe aún más emocionante.
Mezcla de harinas sin gluten para pasta (rinde ~1020 g en total):
- 425 g de harina de arroz integral
- 340 g de harina de arroz blanco
- 170 g de fécula de papa
- 85 g de almidón de tapioca
- 1 cda. de cáscara de psyllium molida
Mezcla todos los ingredientes a fondo y guarda en un recipiente hermético o un frasco. Para un lote de masa de pasta vas a usar 300 g de esta mezcla de harinas.
Instructions
20 stepsPrepara la masa
Reúne los ingredientes que vas a necesitar.

Coloca 300 g de tu mezcla de harinas sin gluten en un tazón grande o sobre una superficie limpia. Añade una pizca de sal.
Haz un hueco en el centro y añade los huevos y el aceite de oliva.

Mezcla desde el centro hacia afuera con un tenedor o con las manos para incorporar la harina poco a poco.

Añade agua de cucharada en cucharada hasta que se forme una masa suave y flexible. Debe quedar lisa, ni pegajosa ni seca.
Amasa de 5 a 6 minutos, hasta que esté elástica y cohesionada.

Cubre y deja reposar 30 minutos a temperatura ambiente (opcional, pero útil para estirarla).

Dale forma a la pasta
Divide la masa en piezas más pequeñas.

Estira cada pieza con un rodillo o con la máquina de pasta hasta el grosor que prefieras.

Corta en las formas que quieras (tagliatelle, ravioli, láminas de lasaña, etc.).

Espolvorea con harina de arroz y mantén tapada con un paño para evitar que se seque.

Cocina la pasta
Lleva a ebullición una olla con agua salada.
Cocina la pasta fresca de 3 a 4 minutos, o hasta que esté al dente.

Escurre y sirve enseguida con tu salsa favorita.
Prepara la salsa pesto clásica
Reúne los ingredientes que vas a necesitar.

En un procesador de alimentos, tritura la albahaca, los piñones, el ajo, el queso, el jugo de limón y la sal.

Mientras procesas, vierte el aceite de oliva poco a poco hasta que quede liso.
Prueba y ajusta la sazón.

Sirve:
Mezcla ½ taza de salsa pesto con la pasta caliente ya escurrida.

Sirve con más parmigiano rallado por encima.
