Pizza sin gluten con masa madre
La pizza se originó en Nápoles, Italia, en los siglos XVIII y XIX como una comida callejera sencilla para la clase trabajadora, por lo general con tomate, queso y hierbas. Su fama creció con la creación de la pizza Margherita en 1889, en honor a la reina Margarita, con los colores de la bandera italiana: el rojo del tomate, el blanco de la mozzarella y el verde de la albahaca.
Los inmigrantes italianos llevaron después la pizza a Estados Unidos, donde evolucionó hasta convertirse en un fenómeno global con infinitas variaciones regionales.
Crujiente por fuera, suave y tierna por dentro: esta corteza de pizza sin gluten fermentada naturalmente está llena de sabor y es la base perfecta para los ingredientes que más te gusten.
Instructions
21 stepsReúne los ingredientes y prepara el gel de psyllium
Reúne los ingredientes que vas a necesitar.

En un tazón mediano, combina el agua tibia y la cáscara de psyllium.
Revuelve bien y deja reposar de 5 a 10 minutos hasta que se forme un gel espeso.

Prepara la masa
En un tazón grande, bate la mezcla de harinas sin gluten, el almidón de tapioca y la sal.

Añade el gel de psyllium y la masa madre activa a los ingredientes secos.
Mezcla bien hasta formar una masa suave y elástica. Usa una espátula o gancho de masa.
Fermentación en bloque
Cubre el tazón con una tapa o un paño limpio.
Deja reposar la masa a temperatura ambiente de 6 a 8 horas, hasta que se vea visiblemente esponjada y suave.
Da forma a la base
Enharina ligeramente tu superficie de trabajo con harina de arroz, o usa bandejas forradas con papel pergamino.
Divide la masa en 2 porciones iguales.

Presiona o estira suavemente cada porción hasta formar un círculo de aproximadamente 28 cm (11 pulgadas) de diámetro.
Coloca cada base sobre un trozo de papel pergamino.

Deja reposar 30 minutos mientras precalientas el horno.
Hornea ligeramente la base
Precalienta el horno a 250°C (480°F) con una piedra para pizza o una bandeja gruesa dentro. También puedes usar una sartén de hierro fundido precalentada. Coloca la pizza cruda sobre papel pergamino encima de la sartén o piedra precalentada.

Precocina cada base de 6 a 7 minutos, hasta que apenas quede firme y ligeramente esponjada.

Agrega los ingredientes y termina el horneado
Extiende la salsa de tomate sobre cada base.

Cubre con mozzarella, tomates cherry cortados a la mitad y una pizca de orégano seco (¡o usa los ingredientes que más te gusten!).

Rocía un poco de aceite de oliva.
Hornea otros 8 minutos, o hasta que el queso esté totalmente derretido y los bordes, dorados.
Corona con hojas de albahaca fresca justo después de hornear.
¡Corta en porciones y sirve!

Recipe Notes
Almacenamiento y recalentado
- Se disfruta mejor recién hecha.
- Para conservarla, déjala enfriar por completo y guárdala en el refrigerador en un recipiente hermético hasta por dos días.
- Recaliéntala en un horno caliente unos minutos hasta que quede tibia y crujiente.