Pizza alta en proteína de quinoa y almendras
La pizza alta en proteína de quinoa y almendras es un giro moderno sobre ingredientes ancestrales que han nutrido a la gente por miles de años.
La quinoa fue muy querida por los incas hace más de 5.000 años, conocida como el «grano madre». Las almendras viajaron por las cocinas mediterráneas y las rutas comerciales, valoradas por su sabor rico y su poder nutritivo.
Hoy, estos ingredientes atemporales se unen en un lugar inesperado: la pizza.
Como chef, me encanta cómo este platillo conecta la historia con la cocina moderna. La base mezcla la quinoa con sabor a nuez y las almendras finamente molidas en una base sustanciosa y rica en proteína.
Mientras se hornea, el aroma se vuelve cálido y tostado, y la base desarrolla un crujido delicado que demuestra que la comida nutritiva puede seguir sintiéndose indulgente.
Esta pizza celebra una idea simple: honrar los ingredientes tradicionales y reinventarlos para la cocina de hoy.
Y una vez que pruebes esa base dorada con sabor a nuez, quizás empieces a preguntarte… ¿por qué la pizza no empezó siempre así? 🍕✨
Valores nutricionales (solo la base, aproximados):
Pizza completa: Proteína: ~120–125 g | Fibra: ~45–50 g
Por rebanada (1 de 8): Proteína: ~15–16 g | Fibra: ~5–6 g
Instructions
18 stepsPara preparar el gel:
Reúne los ingredientes necesarios.
Mezcla la cáscara de psyllium y la linaza molida con agua. Revuelve de inmediato para evitar grumos.
Deja reposar de 3 a 5 minutos hasta que esté espesa y con textura de gel.
Para hacer la masa:
En un tazón grande, combina la harina de quinoa, la harina de almendras, la harina de avena, la proteína en polvo, la inulina, la sal y la levadura seca.
Agrega el gel de psyllium y linaza a la mezcla seca. Agrega el aceite de oliva.
Mezcla y amasa hasta formar una masa sin gluten suave y elástica. La masa debe quedar suave, pero moldeable.
Formado:
Pasa la masa a una superficie de trabajo aceitada o directamente a una hoja de papel de hornear sobre la mesa.
Dale forma de pizza redonda, de unos 30 a 32 cm de diámetro.
Engrosa un poco los bordes.
Pásala a una bandeja plana forrada con papel de hornear.
Fermentación:
- Opción 1: Deja fermentar de 2 a 3 horas a temperatura ambiente hasta que esté ligeramente esponjosa.
- Opción 2 (recomendada): Cubre y refrigera toda la noche para un sabor más profundo.
Si la refrigeraste, deja reposar la masa de 30 a 40 minutos a temperatura ambiente antes de hornear.
Cobertura y horneado:
Precalienta el horno a la temperatura máxima: 250 °C/480 °F.
Cubre la pizza con mozzarella, tiras de calabacín y tomates cherry.
Espolvorea hojuelas de almendra en los bordes.
Hornea de 25 a 30 minutos, hasta que esté dorada y firme por debajo.
Rota la bandeja a la mitad del horneado para un dorado parejo.
Para terminar:
Después de hornear, agrega la ricotta y las hierbas frescas.
Deja reposar de 5 a 10 minutos antes de rebanar.